Alambre de acero recocido con recubrimiento de zinc, que lo protege de la corrosión y permite usarlo a la intemperie o en ambientes húmedos. Al estar recocido es blando y fácil de doblar, torcer y atar, por lo que se emplea en atados, amarres y sujeciones de obra y de campo. Frente al alambre negro, que no tiene protección, resiste mejor la oxidación. Se comercializa en rollos por peso y se elige por el diámetro, que se identifica con el número de calibre: a menor número, mayor espesor.