Los tapones son elementos roscados destinados al cierre y obturación temporal o definitiva de bocas, colectores y puertos en desuso. Se emplean para evitar el escape de fluidos bajo presión y bloquear el ingreso de suciedad en circuitos neumáticos o puntos de lubricación. Para su montaje se requiere una llave de ajuste adecuada y selladores o juntas en la rosca que garanticen la estanqueidad total de la línea.